“Un ser que además de características nobles y perfecciones tiene todos estos milagros luminosos para manifestarse, debe ser seguramente el más verídico hablando de todos los seres humanos. Es inconcebible que él se inclinaría al engaño, a las mentiras y al error, a los hechos del mal”.
LA SEGUNDA: Él sostiene en su mano un decreto del Señor del universo, un decreto aceptado y afirmado en cada siglo por las más de trescientos millones de personas. Este decreto, el Corán de la Talla Poderosa, es maravilloso de siete modos diferentes. El hecho es que el Corán tiene cuarenta aspectos diferentes de milagroso y es la palabra del Creador de todos los seres que ha sido expuesta detalladamente con pruebas fuertes en la Palabra Veinticinco, El Milagroso Corán, un tratado famoso que es como el sol de Risale-i Nur. Por lo tanto dejamos tales asuntos al trabajo y escucha del viajero como él dice, “no hay posibilidad alguna de mentira por parte del ser que es el transportador y el anunciador de este decreto, ya que esto sería una violación del decreto y una traición hacia Quién lo publicó”.
LA TERCERA: El Profeta (PyB) apareció con una Sharía y el Islam, un código de adoración, una súplica, una causa, una citación judicial, y con una fe que no existe nada parecido a ellos, ni podría existir. Ni existe ninguna forma más perfecta que ellos, no había existido, ni tampoco podría existir. Porque para la Ley apareciendo con ese ser iletrado no tiene ningún rival en su administración de una quinta parte de la humanidad durante catorce siglos, de manera justa y precisa a través de sus numerosos mandamientos. Además el Islam que surgió de los actos, los dichos y los estados de aquel ser iletrado (PyB), no tiene ninguna comparación, tampoco puede tenerla, ya que en todos los siglos ha sido, para trescientos millones de personas, una guía y un refugio, el profesor y educador de sus intelectos y el iluminador y purificador de sus corazones, la causa para el refinamiento y entrenamiento de sus almas, y la fuente del progreso y el avance de sus espíritus.
El Profeta (PyB) es de manera similar incomparable de forma que él era el principal en la práctica de todas las formas de la adoración encontrada en su religión, el primero en piedad y temor de Allah; en su observación de los deberes de adoración totalmente y con la atención a sus dimensiones de profundidad, incluso mientras estaba ocupado en la lucha constante y actividad; en su práctica de adoración en la que se combinan de manera perfecta el principio y final de la adoración y de servir a Allah sin imitación alguna; ciertamente no se puede hacerlo aparecer ni había aparecido.
Con Jawshan, al-Kabir de entre sus miles de rezos de súplica e invocaciones, él describe su Sustentador con tal nivel de conocimiento que todos los gnósticos y evliyas quienes han venido después de él han sido incapaces, con sus esfuerzos conjuntos, de alcanzar un nivel similar de gnosis y descripción exacta. Esto muestra que en el rezo él tampoco tiene par. Cualquiera que mire la sección a principios del Tratado Sobre el Rezo Suplicatorio que explica algunas partes del sentido de uno de las noventa y nueve secciones del Jawshan al-Kabir dirá que el Jawshan tampoco tiene par.
