Fundación de Ciencia y Cultura de Estambul
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interferencia o asociación en ese acto de soberanía y disposición de poder creativo, que mostró tales innumerables milagros.

Noté a continuación el ‘Yo’ en حَسْبُنَا , es decir, me consideré a mí mismo, y vi que entre los animales, Él me había creado milagrosamente desde mi origen, una gota de fluido, había abierto mi oído, me había dado mis ojos, había ubicado en mi cabeza un cerebro, en mi pecho un corazón, en mi boca una lengua que contiene cientos de balanzas y medidas con las que puedo pesar y conocer todos los dones de ese Misericordioso almacenado en las tesorerías de misericordia. Él había inscrito en éstos, miles de instrumentos para descifrar y comprender los tesoros de las manifestaciones infinitas de Sus Más Bellos Nombres, y les había dado tantas instrucciones como cantidad de olores, gustos y colores para la ayuda de aquellos instrumentos.

Además, Él había incluido con perfecto orden en este cuerpo los numerosos sentimientos y sentidos sensibles, las facultades sutiles no físicas y los sentidos internos. Él había creado con perfecto arte todos los sistemas, miembros y facultades necesarias para la vida humana para que Él pudiera permitirme experimentar y comprender todas las variedades de Sus bendiciones y darme a conocer las incontables diferentes manifestaciones de Sus Nombres. Como los cuerpos de todos los creyentes, Él había hecho este pobre cuerpo mío, que parece tan insignificante, un calendario y una agenda delicada del universo; un resumen iluminado del macrocosmos; una muestra en miniatura del mundo; un milagro claro de Su obras de arte; un buscador deseoso detrás de todo tipo de Su generosidad, y el medio para ellas; un eje central de los cables de los actos y las leyes de Su soberanía y una lista e índice, como un jardín modelo, de los dones y las flores de misericordia; y el receptor comprensivo de Sus pronunciamientos Divinos. Él también me había dado vida, para expandir e incrementar mi existencia, que es la generosidad más grande. Porque a través de la vida, la generosidad de mi existencia puede expandirse hasta el punto del Mundo Manifiesto.

Él también me había otorgado humanidad, por la cual la generosidad de la existencia puede desplegarse en los reinos físico y espiritual, abriendo camino para beneficiarse – por los sentidos particulares del ser humano – de aquellas extensiones amplias de bendiciones.

Él también me había otorgado el Islam, por el cual la generosidad de la existencia se puede expandir hasta el punto del Mundo Manifiesto y del Mundo de lo Oculto.

Él también me había dado la fe certera y verificada, por la cual la generosidad de la existencia puede abarcar este mundo y el Más Allá.

Él también me había dado el conocimiento y el amor de Allah dentro de la fe. A través de esto Él otorgó un rango por la generosidad de la existencia hacia la que uno puede extender sus manos para recoger beneficios, a través de la alabanza y las loas, desde todos los niveles de la esfera de la contingencia hasta el Mundo Necesario y el reino de los Nombres Divinos.

4–6 de octubre de 2026 · Estambul

XIII Simposio Internacional Bediuzzaman

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