ningún trabajo similar; y ya que se observa que, de una manera hasta la fecha nunca vista en ningún trabajo, es el heredero de las refulgencias del Corán, que es una lámpara Divina y el sol de la guía y la luna de la felicidad; es un hecho tan claro como el sol que su base sea la luz pura del Corán y que tenga la refulgencia de las luces de Muhammad (PyB) a mayor escala que los trabajos de los evliyas y que la parte en ello y relacionado a ello y la disposición sagrada sobre ello de la Pura Esencia de la Misión Profética (PyB) más grande que en los trabajos de los evliyas y el logro y las perfecciones de quien es su Intérprete y lugar de manifestación es elevado e inigualable en la misma proporción.
Sí, mientras aún era un niño y nunca había estudiado, en el espacio de tres meses de estudio para salvarse de lo externo, el Intérprete de Risale-i Nur se convirtió en el heredero de las ciencias anteriores y posteriores, del conocimiento místico, de las realidades de las cosas, de los misterios del universo y de la sabiduría Divina. Nadie recibió antes esto logros elevados. Nunca existió alguien igual con estos conocimientos maravillosos. Con su fortaleza moral y de aprendizaje, que consistió en la castidad personificada, y su extraordinario coraje y absoluta autosuficiencia, él fue un milagro de la creación, un favor Divino personificado.
Como un erudito inigualable, un prodigio extraordinario, desafiando a todo el mundo del aprendizaje antes de llegar a la edad de la pubertad, silenciaba a todos los eruditos con quienes debatía, respondía de forma absolutamente correcta y sin duda todas las preguntas que le hacían, asumió la responsabilidad de ‘maestro’ a la edad de catorce años y constantemente irradió la refulgencia del conocimiento y la luz de la sabiduría. Con la sutileza y la profundidad de su exposición, la concisión y la nobleza de sus explicaciones, su percepción, perspicacia y luz de sabiduría, asombró a los eruditos y académicos, merecidamente recibiendo el título ilustre de ‘Bediüzzaman’ (La Maravilla de la Época). Como alguien que con sus cualidades elevadas y virtudes académicas propagó y demostró perfectamente la religión de Muhammad (PyB), seguramente recibió los más elevados favores del Señor de los Profetas (PyB) y estuvo bajo su noble protección y auspicio. Sin duda fue una persona con una noble virtud que avanzó en el decreto del Más Noble Profeta (PyB), actuó bajo su orden, fue el heredero de sus verdades y reflejó sus luces.
Como lo indica el hecho de que hizo que las luces y el conocimiento de Muhammad (PyB) y el brillo de la Vela Divina (el Corán) brillaran brillantemente y que los significados matemáticos del Corán y de los Hadices se cumplieran en él y las exposiciones matemáticas de las aleyas que expresan las afirmaciones del Profeta (PyB) concentrándose en sí mismo, no hay duda de que él fue un espejo bruñido de la Profecía Divina al servir a la fe y el último fruto luminoso del árbol de la Profecía y la última boca de la realidad con respecto al legado de la lengua de la Profecía y el último feliz portador de ‘la Vela Divina’ con respecto al servicio de la fe.
