Fundación de Ciencia y Cultura de Estambul
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gobernador, debería tener en su brazo la fuerza del ejército y sobre su espalda todos los depósitos de armas y municiones del gobernante.

De exactamente la misma manera, debido a la unidad de Su soberanía y su absoluto gobierno, el Monarca de la Eternidad, el Creador Todopoderoso, crea al universo con tanta facilidad como una ciudad, crea la primavera con tanta facilidad como un jardín y crea a todos los muertos en la resurrección con tanta facilidad como crea las hojas, flores y frutos de los árboles del jardín cada primavera. Fácilmente crea una mosca con el diseño de un águila. Fácilmente hace del ser humano el microcosmos. Mientras que si se lo adjudica a las causas, un microbio sería tan difícil como mil rinocerontes y una fruta tan difícil como un árbol poderoso. Tal vez también a cada partícula que realiza sus tareas maravillosas en el cuerpo de un ser vivo deberían darle un ojo que vea todas las cosas y un conocimiento que conozca a todas las cosas para que pudiera llevar a cabo aquellas tareas vitales, sutiles y perfectas.

También, la facilidad alcanza tal nivel en la unidad que se vuelven necesarios. Porque si equipar a un ejército es de una mano, de una fábrica, se vuelve tan fácil como equipar a un solo soldado. Mientras que si numerosas manos diferentes interfieren y las variadas partes del equipamiento son todas traídas de distintas fábricas, cuantitativamente un equipamiento de un solo soldado se podría preparar sólo con mil dificultades; ya que los oficiales numerosos interfirieran, sería tan difícil como mil soldados. También, si el manejo y la orden de mil soldados se les diera a un solo oficial, en un sentido se vuelve tan fácil como un solo soldado, mientras que si se les asignan a diez oficiales o a los soldados, podría resultar en confusión y gran dificultad.

De exactamente la misma manera, si todas las cosas se le atribuyen al Único de Unidad, se vuelven tan fáciles como una sola cosa. Pero si se les atribuye a las causas, un solo ser vivo se vuelve tan difícil como toda la tierra y tal vez imposible. Esto significa que en la unidad, la facilidad está en el nivel de la necesidad y la obligación. Y con la interferencia de numerosas manos, las dificultades ascienden a la imposibilidad.

Como se dice en Cartas, si las alternancias del día y la noche, los movimientos de las estrellas, las estaciones del año, el otoño, el invierno, la primavera y el verano, se dejan en manos de un solo oficial y organizador, el comandante en jefe le ordena al globo terráqueo, que es un soldado: “¡Elévate, rota y viaja!” Por la felicidad y el deleite de recibir la orden, con dos movimientos como un derviche mevleví en éxtasis, es fácilmente el medio de los cambios diarios y anuales y los movimientos evidentes e imaginarios de las estrellas, así demostrando la total facilidad de la unidad. Pero si se deja no al único comandante sino a las causas y a los caprichos de las estrellas y se le dijera a la tierra: “¡Detente en tu lugar y no viajes!”, todas las noches y todos los años miles de estrellas y soles miles de veces más grandes que la tierra deberían cortar distancias de miles de millones de años, para que a través de su viaje, las situaciones de la tierra y de los cielos como las estaciones y el día y la noche pudieran surgir. Pero sería tan difícil que sería imposible.

4–6 de octubre de 2026 · Estambul

XIII Simposio Internacional Bediuzzaman

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