Fundación de Ciencia y Cultura de Estambul
Página 54 de 580
54

conexión de la fe que por la inmortalidad Divina, son el objeto de apreciación cien veces más grande que la apreciación de los seres humanos. Exclamé con toda mi fuerza: ﴾ حَسْبُنَا اللّٰهُ وَنِعْمَ الْوَك۪يلُ ﴿

También, por la comprensión de la fe supe que la fe en la existencia eterna del Perdurable de Gloria, Quien otorga inmortalidad eterna y vida perpetua, y los resultados de la fe como buenas obras, son los frutos eternos de esta vida efímera y el medio de la inmortalidad interminable. Persuadí a mi alma maligna para dejar de lado el escudo de esta inmortalidad mundanal para causar aquellos frutos eternos, como una semilla que deja de lado su cáscara para transformarse en un árbol frutal. Junto con mi alma dije:

﴾ حَسْبُنَا اللّٰهُ وَنِعْمَ الْوَك۪يلُ ﴿ la eternidad de Él es suficiente para nosotros.

También, por la comprensión de la fe y la relación de adoración supe con ‘el conocimiento de la certeza’ que lo que yace detrás de la pantalla de la tierra estaba encendido y que la capa pesada de la tierra se elevó de entre los muertos, y que bajo la tierra, a la que se entraba por la puerta de la tumba, no era oscura ni estaba contaminada con inexistencia. Con toda mi fuerza exclamé:

﴿ حَسْبُنَا اللّٰهُ وَنِعْمَ الْوَك۪يلُ ﴾

Tuve la firme convicción y por la comprensión de la fe supe con ‘absoluta certeza’ que mientras el deseo intenso de inmortalidad consideraba de dos maneras la existencia eterna del Perdurable de Perfección, me había convertido en alguien aturdido y desconcertado que había perdido a sus amados por el ego que lo cubría y comenzó a adorar al espejo mismo. Ese muy profundo y poderoso deseo de inmortalidad me gobernó por medio de la sombra de uno de los Nombres de Absoluta Perfección, Quien es amado y adorado por Sí Mismo y no por otra razón, y Quien está en la naturaleza del ser humano para amar. Había dado el deseo de inmortalidad, y mientras la perfección de Su Esencia, que aparte de Sí Mismo no requiere ninguna otra razón ni motivo para amar, fue suficiente como la causa de adoración. Explicamos anteriormente, al otorgar los frutos perdurables que ya mencionamos – cada uno de los cuales es merecedor de sacrificar por ellos no sólo una vida y una inmortalidad, sino si es posible, miles de vidas mundanales e inmortalidades– Él había hecho ese deseo innato incluso más intenso; esto es lo que percibí y sentí. Si hubiera estado dentro de mis posibilidades, hubiera declarado con todas las partículas de mi ser: ﴾ حَسْبُنَا اللّٰهُ وَنِعْمَ الْوَك۪يلُ ﴿ y lo declaré con esa intención.

También, la comprensión de la fe, que busca su inmortalidad y la existencia eterna de Allah, – algunos de los frutos que he indicado anteriormente en los párrafos que comienzan con “También… También… También…” – me dio tanto placer y felicidad que exclamé con todo mi

4–6 de octubre de 2026 · Estambul

XIII Simposio Internacional Bediuzzaman

Visite el sitio del simposio para el programa, las ponencias y la inscripción.