que es maligno y conlleva a producir maldades, cosas horribles e incredulidad, y que contamina los mundos de la existencia, que son buenos. Y el almacén del calor de las estrellas es el Infierno, mientras que la tesorería de luces es un Paraíso. Aludiendo a todas esas tesorerías infinitas, la frase ‘En Sus manos está todo lo bueno’, entonces, demuestra una prueba muy brillante.
Sí, esta frase, junto con la frase, ﴾ بِيَدِه۪ مَقَال۪يدُ كُلِّ شَىْءٍ ﴿, le indica a cualquiera que no esté totalmente ciego, una prueba infinitamente extensiva y maravillosa de soberanía y unidad Divinas. Por ejemplo, considera sólo lo siguiente de aquellos depósitos y almacenes infinitos: tal como con su orden de “¡Despierte!” y la llave de Su voluntad, el Sabio Que Dispone Quien sostiene las llaves de las semillas y los granos, que son todos almacenes diminutos que contienen los miembros y destinos de los árboles enormes o de las flores brillantes, abre en perfecto equilibrio y orden la puerta diminuta de una semilla; así también al abrir con la llave de la lluvia el tesoro de la tierra, sin error Él abre todas las semillas, que son los almacenes diminutos y el fluido seminal de las plantas, así como también los depósitos y las gotitas, que reciben la orden de desarrollarse y son el origen de los animales, y el fluido seminal compuesto de agua y aire de las aves y de los insectos voladores. Si quieres comprender y ver que Él abre con la mano de sabiduría, voluntad, misericordia y elección, todas las tesorerías y los depósitos, físicos e inmateriales, universales y particulares, del universo, cada uno con su llave particular, considera tu propio corazón, tu mente, cuerpo, estómago y los jardines, y la primavera, que es la flor de la tierra, y sus flores y frutos, porque todas se abren con una mano oculta, con orden perfecto, equilibrio, misericordia y sabiduría, con las llaves diferentes que provienen de la mesa de trabajo de “emr-i kün feyekün”,. Esa mano oculta saca kilos de comidas de una caja diminuta que pesa menos que un gramo, y a veces cientos de kilos, y se los presenta a los seres vivos como un festín. ¿Es acaso posible que la fuerza ciega, la naturaleza muda, la casualidad sin sentido, o las causas sin vida, ignorantes e impotentes pudieran interferir en un acto tan inagotablemente ordenado, conciente y perceptivo, en un arte tan absolutamente sabio y con un objetivo en el que ninguna casualidad tuvo lugar, en las disposiciones tan libres de error perfectamente equilibradas, y con una soberanía tan completamente justa que está libre de toda tiranía? ¿Podría algún ser que no ve ni administra a todos los seres juntos a la vez, ni sostiene bajo su orden a las partículas diminutas junto con los planetas y las estrellas, intervenir en esta disposición y gobierno que es desde todo punto de vista sabio, con un propósito, milagroso y equilibrado?
Como lo indica la aleya: ﴾ تَكَادُ تَمَيَّزُ مِنَ الْغَيْظِ ﴿, el Infierno se enfurece con la persona que no reconoce al Compasivo Que Dispone, al Sustentador Sabio, en Cuyas manos está todo lo bueno y Quien sostiene las llaves de todas las cosas, y se desvía hacia la negación; hierve de furia, diciendo a través de su
