existencia y unidad; así como también lo hacen todos los seres vivos, la esencia del universo, y el ser humano, la esencia de los seres vivos, y los profetas, evliyas y eruditos puros, la esencia de los seres humanos, y, a través de las visiones, revelaciones, inspiraciones y descubrimientos de sus corazones e intelectos, que forman la esencia de los profetas, evliyas y eruditos puros, dan testimonio con la certeza de un consenso multiplicado por cien de Tu necesaria existencia, unidad y unicidad, y nos informa de ellas; y con sus milagros, maravillas y ciertas pruebas, demuestran lo que nos dicen.
Sí, no hay nada que le ocurra al corazón, que observa a quien lo inspira por detrás del velo de lo Desconocido; y no hay inspiración, que hace que uno observe a quien le dio esa inspiración; y no hay fe verdadera, que revela en forma de ‘absoluta certeza’ Tus sagrados atributos y Más Bellos Nombres; y no hay corazón luminoso de los profetas y evliyas, que observan con la ‘visión certera’ las luces del Necesariamente Existente; y no hay intelecto iluminado de los eruditos puros y de los veraces, que confirma y prueba con ‘el conocimiento certero’ los signos de la existencia del Creador de Todas las Cosas y las pruebas de Su unidad; no hay ni uno de estos que no den testimonio de Tu necesaria existencia, de tus sagrados atributos, y de Tu unidad, unicidad y Más Bellos Nombres, y que no los señale y los indique.
Además, tal como al confiar en sus milagros, maravillas y pruebas, todos esos cientos de miles de veraces portadores de buenas nuevas dan testimonio de Tu existencia y unidad; y así unánimemente dan las buenas nuevas, proclamas y prueban el nivel de majestuosidad de Tu dominación, que gobierna desde la administración de la totalidad de los asuntos del Trono Sublime, que abarca todas las cosas, hasta saber, oír y administrar los pensamientos secretos y privados del corazón y sus deseos y súplicas. Ellos aclaran y prueban también la inmensidad de Tu poder, que crea innumerables cosas diferentes al mismo tiempo, y hace lo más grande tan fácilmente como lo más chico sin que un acto impida otro y sin que ningún asunto obstruya a otro. Además, ellos dan las buenas nuevas y demuestran, a través de sus milagros y pruebas, la inmensa amplitud de Tu misericordia, que hace del universo un palacio magnífico para los seres con espíritus, especialmente el ser humano; Tú has preparado el Paraíso y la felicidad eterna para los genios y los seres humanos; no Te olvidas ni del ser vivo más diminuto e intentas satisfacer y conformar al corazón más impotente.
También dan noticias de la infinita extensión de Tu soberanía, que hacen acatar Tus órdenes a todos los reinos de seres, desde las partículas hasta los planetas, y los subyuga y los emplea.
Así también dan testimonio unánime de Tu conocimiento exhaustivo, que convierte al universo en un vasto libro que contiene tratados tan numerosos como sus partes, y graba la historia de vida de todos los seres en el Registro en Blanco y en el Libro en Blanco, que son los cuadernos de la Tabla Preservada e inscribe por completo y sin error en sus semillas los índices y programas de todos los árboles y las biografías y los seres conscientes en las memorias de sus cerebros.
