Fundación de Ciencia y Cultura de Estambul
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con sus flores y frutos, a través de la sabiduría, el orden y la delicada creación que demuestran, lo que es imposible de atribuirle a la coincidencia, que no dé testimonio de la necesaria existencia de un Hacedor Poderoso, Sabio, Compasivo y Munificente. Esto es especialmente verdadero en el caso de las sustancias que se encuentran en las montañas, como la sal, el óxido de potasio, el sulfato de quinina y el alumbre que superficialmente se parecen unos a otros, pero cuyos sabores son completamente diferentes; y también en el caso particular de todas las variedades de plantas y la gran diversidad de flores y frutos. Más aún, a través de ser administrados y manejados como una totalidad, y ya que sus orígenes, sus situaciones, su creación y su arte son todos diferentes, y por la facilidad, la rapidez y lo económico de su creación, dan testimonio de la unidad y la unicidad de su Creador.

Además, y que los seres sobre la superficie de las montañas y dentro de ellas sean creadas en todos los lugares de la tierra al mismo tiempo y de la misma forma, perfectamente y sin errores, sin que unos dependan de otros, y que sean creadas sin confusión a pesar de estar entremezcladas con todo tipo de otros seres, todas señalan el esplendor de Tu Dominación y la inmensidad de Tu poder, para el que nada es difícil.

Además, las montañas – tanto sus superficies como sus interiores – son llenadas en forma ordenada con árboles, plantas y minerales para que cubran las necesidades de todos los seres vivos de la tierra, e incluso para proveer los remedios para la gran cantidad de enfermedades diferentes, y para gratificar sus variados apetitos y gustos, y el hecho de estar de manifiesto para quienes las necesitan, indica la infinita amplitud de Tu misericordia y la infinita extensión de Tu soberanía. Mientras que el hecho de estar preparadas con perspicacia, sabiamente, sin confusión y en forma ordenada según las necesidades, a pesar de estar todas mezcladas en la oscuridad del suelo, indica Tu conocimiento exhaustivo, que abarca todas las cosas, y lo abarcativo de Tu sabiduría, que pone todas las cosas en orden. Luego, el almacenamiento de sustancias medicinales, minerales y metales señala claramente los procesos de Tu dominación y las precauciones sutiles de Tu gracia.

También, las montañas nobles que mantienen almacenadas en forma ordenada las reservas para cubrir las necesidades del futuro de los viajeros en la casa de huéspedes que es este mundo y que son los almacenes llenos de todos los tesoros necesarios para la vida, indican, ciertamente, y dan testimonio del Creador Que es así Munificente y Hospitalario, Omnisciente y Compasivo, Poderoso y Que Nutre, seguramente posee los tesoros eternos para Su otorgamiento ilimitado en un reino eterno, para Sus huéspedes a quienes claramente ama. Allí, las estrellas cumplirán la función que las montañas cumplen aquí.

¡Oh, Poderoso Sobre Todas las Cosas!

¡Las montañas y los seres en ellas están subyugados y almacenados bajo Tu dominación por Tu poder y fuerza, Tu conocimiento y sabiduría! Santifican y glorifican a su Creador, Que las subyuga y las emplea de esta manera.

4–6 de octubre de 2026 · Estambul

XIII Simposio Internacional Bediuzzaman

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