de otros, que de hecho se refieren a Risale-i Nur, y así merecen cumplir una pena impresionante debido al error.
El Séptimo: A pesar de que la Corte de Denizli y la Corte Criminal de Ankara y las Cortes de Apelaciones unánimemente nos absolvieron a nosotros y a todos los tratados de Risale-i Nur y nos los regresaron junto con nuestras cartas, y dijeron: “Incluso si la decisión de la Corte de Apelación de anular la decisión de la absolución de Denizli estuviera equivocada, ya que han sido determinantes, el caso no puede volver a la corte”, me enviaron a Emirdag, donde pasé tres años como recluso. Allí, mientras no había otra necesidad, hablé sólo con dos o tres aprendices de sastres que me ayudaban, y rara vez, por cinco o diez minutos con ciertas personas religiosas. No escribí cartas más que una vez por semana a un lugar como estímulo a Risale-i Nur, y escribí sólo tres cartas en tres años a mi hermano Mufti. Renuncié a escribir tratados, que había estado escribiendo por veinte a treinta años, excepto por dos puntos, veinte páginas de largo, que fueron útiles para la gente del Corán de y para la fe. Uno fue sobre la sabiduría de las repeticiones en el Corán, y el otro, sobre los ángeles; no escribí otro tratado. Solamente di permiso para que los tratados que las cortes me había devuelto se convirtieran en una gran colección, y ya que quinientas copias de El Signo Supremo, que se habían impreso en el alfabeto antiguo, la corte nos las habían regresado, y ya que las máquinas duplicadoras no estaban oficialmente prohibidas, les di permiso a mis hermanos para duplicarlos para que se pudieran publicar para el beneficio del mundo Islámico, y me ocupé de corregirlos. Por cierto no estuve involucrado en política de ninguna manera. Además, a pesar de que se me había dado permiso oficial para regresar a mi región natal, contrariamente a todos los otros exilios, acepté las dificultades del exilio para no verme involucrado en política y en el mundo, y no regresé. El trato que recibí durante estos últimos veinte meses demuestra que la persona que intenta en esta tercera acusación encontrar culpable a este hombre en base a acusaciones sin fundamentos, mentiras y malas interpretaciones está gobernada por dos temibles significados, que no mencionaré ahora. Lo que sí digo es esto: la tumba y el Infierno son suficientes, y lo refiero al Día del Juicio Final.
El Octavo: Ya que nos regresaron el Rayo Cinco después de estar durante dos años en manos de las Cortes de Denizli y de Ankara, se agregó al final de la gran colección llamada La Lámpara que Ilumina junto con mi defensa, que nos había conducido a la absolución en la Corte de Denizli. Por cierto, previamente lo habíamos considerado confidencial, pero ya que las cortes lo habían publicitado y nos lo regresaron después de absolvernos, permití su duplicación viendo que fue así inofensivo. El original del Rayo Cinco era sobre Hadices alegóricos y se escribió hace treinta o cuarenta años. Por cierto que algunos académicos de Hadices afirmaron que algunos de los Hadices que eran bien conocidos por la Umma eran ‘dudosos’, pero ya que fueron sus significados aparentes los que se habían objetado, esa parte se escribió sólo para salvar a los creyentes de dudar de ellos. Entonces ya que poco tiempo después algunas de sus maravillosas interpretaciones se volvieron
