todos buscan; e incluso, para que sea un medio para salvar a ciertos desafortunados del Infierno, – si fuera necesario – renunciaría al Paraíso e ir yo mismo al Infierno. Tal como mis verdaderos hermanos saben esto, así también lo he demostrado en algunos sentidos en las cortes. Acusarme de esta manera de no ser sincero en mi servicio de Risale-i Nur y de la fe, y despreciar a Risale- i Nur y devaluarlo, privará a esta nación de sus verdades sublimes.
Si, porque ellos creen que este mundo es eterno y que como ellos mismos todos explotan la religión y la fe para este mundo, estos desdichados le adjudican motivos mundanales a alguien que desafía a todos los extraviados en este mundo, que está preparado para sacrificar sus vidas tanto en este mundo, y si fuera necesario, en el Otro; y como afirmó en las cortes, no cambiaría una sola verdad de fe por gobernar todo el mundo; y por el misterio de la sinceridad huye con todas sus fuerzas de la política y de todos los rangos, materiales y espirituales, que insinúen nada político; y ha soportado tormentos inigualables durante veinte años; y debido a su camino, no ha sido condescendiente con ninguna participación en política; y con respecto a sí mismo se refiere a sí mismo como inferior a sus estudiantes y siempre espera el esfuerzo y la oración de ellos, y cree que es un verdadero desdichado sin importancia; si por la extraordinaria fuerza de la fe que han obtenido de Risale- i Nur, algunos de sus hermanos sinceros le atribuyen a él en sus cartas privadas algunas de las virtudes de Risale-i Nur, porque él es su ‘intérprete’; y como consecuencia de una costumbre que no tiene ningún dejo político le otorgan un rango elevado – como la gente que llama a las personas comunes que aman “¡Mi señor! ¡Mi benefactor!” – y lo consideran mucho mejor que lo que corresponde; y siguen la vieja costumbre aceptable que se practica entre el maestro y sus alumnos, que no es objetable y tiene el significado de agradecimiento, y lo alaban en exceso; y escriben elogios exagerados, que por mucho tiempo ha sido la costumbre de escribir al final de los libros aceptables; si ellos hacen estas cosas, ¿se puede considerar de alguna manera esto como un crimen? Por cierto, se opone a la verdad de una manera ya que es una exageración, pero él es un extraño, está solo, tiene numerosos enemigos, y hay muchas cosas que le hacen perder a sus ayudantes. Entonces, para fortalecer su esfuerza espiritual a tantos opositores y para evitar que huyan y para no destruir el entusiasmo de quienes lo alabaron en exceso, él cambió parte de lo que había escrito para que se refiriera a Risale-i Nur y no lo rechazaran categóricamente. Se puede entender en consecuencia qué tan lejos de la verdad, la ley y la imparcialidad han llegado ciertos oficiales cuando intentan hacer que el servicio de la fe de la persona mencionada anteriormente considere este mundo, a pesar de su edad y de estar en la puerta de la tumba. Mi última palabra es:
لِكُلِّ مُصِيبَةٍ إِنَّا لِلّٰهِ وَإِنَّا إِلَيْهِ رَاجِعُونَ
Said Nursi ∗∗∗
