Fundación de Ciencia y Cultura de Estambul
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Seis que son sobre los Nombres de Único y Auto-Subsistente respectivamente. Allí verás que se ha demostrado con la certeza de que dos más dos son cuatro. Aquí, se aludirá a sólo una de esas cientos de pruebas, como sigue:

La creación de las cosas es ya sea de la inexistencia, o de los elementos y otros seres en forma de composición. Si se atribuye a un solo Ser, ese Ser seguro tiene un conocimiento abarcativo y un poder que prevalece sobre todas las cosas. De esta manera, dar una existencia externa a las cosas cuyas formas están presentes en Su conocimiento o quien existe como conocimiento, y hacerlas surgir de la inexistencia aparente, es tan fácil y simple como encender un fósforo o esparcir un líquido sobre una escritura invisible para revelarla, o transponiendo una imagen de un film fotográfico al papel. Por la orden de

كُنْ فَيَكُونُ el Creador trae a la existencia externa desde la inexistencia aparente cosas cuyos planes, programas y formas y proporciones espirituales están presentes en Su conocimiento.

Si está en forma de construcción y composición, y no creado de la inexistencia y la nada, y en forma de reunirse de los elementos y alrededores, se parece a los miembros de un regimiento reuniéndose con el llamado de un clarín después de haberse dispersado a descansar, y los soldados reuniéndose de modo regular y ordenado, y para facilitar este ejercicio y preservar sus posiciones, todo el ejército siendo como el poder, la ley y el ojo de su comandante. De exactamente la misma manera, como si fueran el poder, la ley y los oficiales del Monarca del Universo, las partículas diminutas bajo la orden de ese Monarca – junto con los seres con quienes tienen contacto – se movilizan según los principios de Su conocimiento, decreto y las leyes de Su poder dominante. Para formar un ser vivo, asumen una medida y una proporción específica, que se parece a un molde inmaterial especificado por el conocimiento y el decreto Divino, y allí se detienen.

Si las cosas son referidas a diferentes manos y causas, y a la naturaleza, entonces como concuerdan todas las personas razonables, ninguna causa puede de ninguna manera crear de la nada y de la inexistencia. Porque esa causa no posee conocimiento abarcativo ni poder dominante, y la inexistencia no sería sólo aparente y externa, sería absoluta. Y la inexistencia absoluta no puede de ninguna manera ser la fuente de la existencia. En cuyo caso, la creación sería en forma de composición. Pero si fuera en forma de composición, las partículas de una mosca o de una flor podrían unirse sólo con innumerables dificultades después de reunir el cuerpo de una mosca y las partes de una flor de todas partes del mundo y de pasarlas por un tamiz delicado. Incluso habiéndose reunido, ya que no habría moldes inmateriales, como el conocimiento, para preservarlos de forma ordenada sin dispersarse, los moldes físicos y naturales, de hecho, tantos moldes como cantidad de miembros, serían necesarios para que las partículas que se habían reunido pudieran formar los cuerpos de aquellos seres vivos.

Así, atribuirle todas las cosas a un solo Ser es tan fácil como es necesario y atribuírselas a las numerosas causas es tan difícil como imposible y

4–6 de octubre de 2026 · Estambul

XIII Simposio Internacional Bediuzzaman

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