el infierno arde tan furiosamente ante aquellos inicuos negadores a quienes casi los desintegra con furia. Por lo tanto, a través de la sabiduría de mostrar, no desde el punto de vista de la pequeñez e insignificancia del ser humano ante tal crimen general y agresión ilimitada, sino desde la importancia de los derechos del Monarca de los sujetos del Universo ante las grandezas del indebido delito y la enorme agresión injusta y la fealdad sin límites de la incredulidad e iniquidad de aquellos negadores – de acuerdo con la sabiduría de mostrar esto- la repetición de Su decreto más iracundo y severo por el delito y su castigo, miles, millones o aún miles de millones de veces, no es excesivo ni una falla, porque por mil años miles de millones de personas han leído esas aleyas todos los día sin aburrimiento sino con total ánimo y necesidad.
Sí, todos los días, todo el tiempo, para todos, un mundo desaparece y la puerta hacia un mundo nuevo se abre. A través de la repetición de
لَااِلٰهَاِلَّااللّٰهُ , miles de veces fuera de la necesidad y con el deseo para iluminar cada uno de los mundos transitorios, hace que لَااِلٰهَاِلَّااللّٰهُ sea una lámpara para cada uno de esos velos de cambio. De la misma manera, de acuerdo con la sabiduría de apreciar por medio de la lectura del Corán los castigos de aquellos delitos y las graves amenazas del Monarca que siempre existió y existirá, que golpea su obstinación y del trabajo de ser salvado de la rebelión del alma, de modo que para no ocultar en la oscuridad los velos múltiples, fugaces y los universos que viajan renovados y no afear sus imágenes que se reflejan en los espejos de sus vidas y volverse contra ellos, esos puntos de vista pueden testificar a su favor, el Corán los repite en una forma verdaderamente significativa. Aún Satanás se estremecería al imaginarse fuera de lugar ante estas amenazas poderosas, severas y repetidas del Corán. Muestra que los tormentos del Infierno son justicia pura para los negadores que no le prestan atención.
Y, por ejemplo, repitiendo muchas veces las historias de Moisés (p.), que contienen muchos ejemplos de sabiduría y beneficios como la historia de su vara y la de otros profetas (La paz sea sobre ellos), demuestra que todos los profetas son una prueba de la veracidad de Muhammad (PyB) como mensajero y que cuando uno niega a todos ellos, no puede en verdad hacerlo. Para este propósito y ya que todos no siempre tienen el tiempo o capacidad de leer el Corán completo, repetir esas historias en la misma forma como los importantes pilares de la fe, hacen de todas las suras largas cada una como un pequeño Corán. Repetirlas no es excesivo, la elocuencia lo requiere y enseña la cuestión de Muhammad (PyB) que es el asunto más grande de la humanidad y el más importante del universo.
Decisivamente se ha demostrado en los libros de Risale-i Nur con muchas pruebas e indicaciones que al otorgarle la más alta posición a la persona de Muhammad (PyB) en el Corán e incluirlo en los cuatro pilares de la
