Si, si se tiene en cuenta el poder que cada primavera le da vida de forma idéntica a las raíces de todos los árboles y plantas, y crea las trescientas mil muestras de plantas y animales de la resurrección de los muertos y si uno visualiza el período de mil años de cada una de las comunidades de Moisés y Muhammad (PyB), se las representan en la imaginación, se verán que las dos mil primaveras [^2] muestran mil muestras de resurrección y mil evidencias.
[^2]:Es como si el Último Día hubiese ocurrido en todas las primaveras pasadas y ellas hubiesen muerto, mientras que las siguientes primaveras representan sus resurrecciones.
Si se considera difícil la resurrección corporal para ese poder es ser mil veces ciego e irracional.
También, al igual que confiar en las miles de promesas de Allah Todopoderoso, los veinticuatro mil profetas, quienes son los más reconocidos de la humanidad y a través de sus milagros, han demostrado y, demostrado unánimemente que la felicidad y la inmortalidad en el Más Allá son verdaderas. Así también innumerables personas piadosas afirmaron esta misma verdad a través de sus iluminaciones y el despliegue de sus argumentos. Puesto que esto es así, sin duda esta verdad es tan clara como el sol y aquellos que dudan han perdido la razón.
Sí, las ideas y juicios de uno o dos expertos en una ciencia o arte refutan las ideas opuestas de diez personas que no son expertas en dichas ciencias, aunque sean expertas en sus propios campos. Del mismo modo, dos personas que hacen una apreciación positiva sobre un tema, por ejemplo, demostrar que la luna creciente de Ramadán durante el día es incierto, o afirmar: “existe un jardín sobre la tierra donde los cocos se asemejan a las latas de leche que producen”, derrotan mil negadores y ganan el caso, porque aquel que hace la afirmación, para ganar fácilmente, sólo tiene que señalar el lugar donde se encuentran los cocos. Mientras quien lo niega debe probar su caso buscando en toda la faz de la tierra y demostrar que no se encuentran cocos en ningún lado. Así aquel que hace un informe del Paraíso y el reino de la felicidad y afirma que existen, gana el caso mostrando solamente a través de la iluminación una sombra o revelándolo, como en el cine, mientras aquellos que niegan solamente pueden ganar probando su negativa mirando a todo el universo y todo el tiempo demostrándolo. Es por esto que los investigadores eruditos acordaron la siguiente regla: “con la condición de que no son intrínsicamente imposibles, las negaciones que no son específicas pero conciernen a todo universo como las verdades de fe, no pueden ser probadas” y lo aceptaron como un principio fundamental.
Como consecuencia de esta verdad definitiva, las ideas opuestas de miles de filósofos no deberían producir ni la menor duda, ni sospecha, ni siquiera un informe veraz sobre las cuestiones de la fe y debes entender que es una locura caer en la duda, en la negación de un puñado de filósofos que con respecto a los pilares de la fe no entienden más de lo que sus ojos pueden ver, no tienen corazón, son ciegos y han crecidos lejos de los asuntos espirituales. Los pilares de la fe han sido acordados por ciento veinte mil expertos eruditos e
