Fundación de Ciencia y Cultura de Estambul
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﴿ وَكَأَيِّـنْ مِنْ دَٓابَّةٍ لَا تَحْمِلُ رِزْقَهَا اَللّٰهُ يَرْزُقُهَا وَإِيَّاكُمْ وَهُوَ السَّم۪يعُ الْعَل۪يمُ ﴾

establece y proclama que es Allah Quien garantiza y asegura a todos los seres impotentes, débiles y desgraciados que son incapaces de asegurar su propio sustento, de una manera inesperada, en efecto desde lo Invisible o incluso desde la nada; Él por ejemplo es Quién mantiene animales en el lecho marino y en su juventud. Esta proclamación es dirigida en particular a aquellos seres humanos que adoran causas y son inconscientes de que es Él Quien otorga la provisión del velo de la causalidad. Otras numerosas aleyas del Corán e innumerables pruebas cósmicas demuestran de forma unánime que esta es la compasión de un solo Proveedor Glorioso que nutre a todos los seres vivos.

Sí, ahora los árboles requieren una cierta forma de sustento, pero no tienen, ni poder ni voluntad. Ellos permanecen por lo tanto en sus sitios, confiando en Allah, y su provisión viene rápidamente a ellos. Entonces también el sustento de los niños fluye a sus bocas a través de pequeñas bombas maravillosas, ayudadas por la atención y la ternura de sus madres. Entonces cuando los niños adquieren un poco de poder y voluntad, la leche cesa. Estos casos diferentes claramente demuestran que el sustento lícito no es proporcionado a la voluntad y poder, pero viene en relación a la debilidad e impotencia, que inducen a la confianza en Allah.

La voluntad, el poder y la inteligencia con frecuencia incitan a la avaricia, que es una fuente de pérdida, y a menudo empuja a ciertas personas cultas hacia una forma de mendicidad, mientras que por contraste y debilidad confiada del ser humano tosco, ordinario y común puede hacer que él alcance la riqueza.

El proverbio:

كَمْ عَالِمٍ عَالِمٍ أَعْيَتْ مَذَاهِبُهُ وَجَاهِلٍ جَاهِلٍ تَلْقَاهُ مَرْزُوقًا

establece que la provisión lícita no es ganada por el poder y la voluntad, sino por la misericordia que se encuentra en el trabajo y en los esfuerzos aceptables; es otorgada por una ternura que se compadece de la necesidad.

Sin embargo, la provisión y el sustento son de dos tipos:

La Primera es la provisión verdadera y natural, requerida para la vida; está garantizada por el Sustentador. Es, en efecto, tan regular y bien ordenada que esta provisión natural, almacenada en el cuerpo en forma de grasa y otras cosas, es bastante para asegurar la supervivencia durante al menos veinte días, aun si no se come nada. Aquellos que se mueren aparentemente de hambre antes de los veinte o treinta días sólo creen estar sintiendo hambre, y, antes de que la provisión almacenada en su cuerpo se agote, mueren en realidad no de una carencia de provisión, sino de una enfermedad que surge de la carencia de precaución y la perturbación del hábito fijo.

4–6 de octubre de 2026 · Estambul

XIII Simposio Internacional Bediuzzaman

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