que varían desde el átomo, los batallones del reino vegetal, las brigadas del reino animal, hasta los ejércitos de las estrellas, e incluyendo tanto al soldado más humilde como al comandante más elevado, todos ellos indican evidentemente la existencia de una soberanía absoluta y una autoridad universal.
Hay entonces una verdad de soberanía absoluta, y no puede haber ninguna verdad en adjudicar copartícipes a Allah. Ya que según la verdad decisiva de la aleya: ﴾ لَوْ كَانَ ف۪يهِمَا اٰلِهَةٌ إِلَّا اللّٰهُ لَفَسَدَتَا ﴿. Si numerosas manos se ocupan todas fuertemente de la misma tarea, el resultado será la confusión. Si hay dos reyes en un país, o hasta dos jefes en un distrito, el orden desaparece y la administración es sustituida por la anarquía. Pero por el contrario vemos en todas partes tal orden, desde el ala de la mosca a las lámparas del cielo, desde las células del cuerpo a los signos de los planetas, que no hay ninguna posibilidad para la intervención de ningún copartícipe en los asuntos de Allah.
La soberanía es, además, una estación de dignidad; aceptar a un rival incumpliría la dignidad de la soberanía. El hecho de que este ser humano, que necesita la asistencia de muchas personas debido a su impotencia, mata a sus hermanos e hijos de la manera más cruel por un poco de aparente y temporal soberanía, muestra que la soberanía rechaza cualquier asociación. Si alguien tan débil actúa así por tan poca soberanía, resulta que el Posesor del Poder Absoluto, el maestro de Toda la Creación, nunca permitiría que nadie más que Él participe en Su sagrada soberanía, el significado de su dominación real y universal y de su Divinidad.
Ya que esta verdad ha sido establecida con pruebas firmes en numerosos sitios de todo Risale-i Nur y sobre todo en la Segunda Estación del Rayo Dos, referimos al lector a aquellas páginas para una discusión adicional.
Al atestiguar estas cuatro verdades, nuestro viajero aprendió la unidad divina con un nivel de presencia cierta y clara. Su fe brilló, y con todo su poder él dijo: لَا إِلٰهَ اِلَّا اللّٰهُ وَحْدَهُ لَا شَرِيكَ لَهُ . En breve alusión a la lección, él regresó a esta estación, dijimos en la Segunda Puerta de la Primera Estación:
لَا إِلٰهَ اِلَّا اللّٰهُ الْوَاحِدُ الْاَحَدُ الَّذِى دَلَّ عَلٰى وَحْدَانِيَّتِهِ وَوُجُوبِ وُجُودِهِ مُشَاهَدَةُ عَظَمَةِ حَقِيقَةِ تَبَارُزِ الْاُلُوهِيَّةِ الْمُطْلَقَةِ، وَكَذَا مُشَاهَدَةُ عَظَمَةِ اِحَاطَةِ حَقِيقَةِ تَظَاهُرِ الرُّبُوبِيَّةِ الْمُطْلَقَةِ الْمُقْتَضِيَةِ لِلْوَحْدَةِ وَكَذَا مُشَاهَدَةُ عَظَمَةِ اِحَاطَةِ حَقِيقَةِ الْكَمَالَاتِ النَّاشِئَةِ مِنَ الْوَحْدَةِ وَكَذَا
