Fundación de Ciencia y Cultura de Estambul
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desafío, los retóricos obstinados de aquella época abandonaron el corto camino de hacer una sola Sura como el Corán y eligieron un largo camino de ponerse en peligro ellos mismos y sus pertenencias. Esto demuestra que no se puede tomar el camino corto.

Los millones de libros árabes que están en circulación, unos escritos por amigos del Corán a fin de parecerse e imitarlo, otros escritos por sus enemigos a fin de encararlo y criticarlo, ninguno de ellos ha sido capaz de alcanzar el nivel del Corán. Una persona común con sólo escucharlos, podrá decir con seguridad: “el Corán no se parece a estos otros libros, ni es del mismo nivel que ellos. Debe estar debajo de ellos o encima de ellos”. Nadie – ningún incrédulo o tonto – en el mundo puede decir que está debajo de ellos. De ahí que su nivel de elocuencia esté sobre todos ellos. Una vez una persona leyó esta aleya: ﴾ سَبَّحَ لِلّٰهِ مَا فِي السَّمٰوَاتِ وَالْاَرْضِ ﴿. Y la persona dijo: “no puedo ver ninguna elocuencia milagrosa en esta aleya”. Le dijeron: “vuelve a aquella época ucomo el viajero, y escucha la aleya como fue recitada allí”.

Imaginándose estar allí antes de la revelación del Corán, él vio que todos los seres del mundo estaban viviendo en un mundo inestable, pasajero, sin sentido, infinito e ilimitado, en confusión y oscuridad, sin vida y sin conocimiento u objetivo. De repente él oyó esta aleya proclamada por la lengua del Corán y la aleya quitó un velo de delante del universo e iluminó la cara del globo; este discurso siempre existente, este decreto eterno, dio la instrucción a todos los seres conscientes, preparados en las filas de los siglos venideros, en tal manera que el cosmos se convirtió en una mezquita enorme. Toda creación encabezada por el cielo y la tierra, fue llamada a la conmemoración vital de Allah y a la proclamación de Su gloria, fue contenta y alegremente satisfecha su función.

Nuestro viajero observó todo esto. Así probando el nivel de elocuencia del Corán, y comparándolo con otras aleyas por la analogía, él entendió uno de los muchos miles de motivos sabios de la conquista de la mitad del globo y un quinto de la humanidad por el murmullo de la elocuencia del Corán, para la continuación ininterrumpida de su monarquía respetada y poderosa durante catorce siglos.

Cuarto Punto: El Corán había demostrado una dulzura tan veraz que mientras que la repetición de incluso la cosa más dulce provoca acoso, lo cual desde los tiempos más tempranos había sido aceptado por todo el mundo y hasta se había hecho proverbial que repetir la recitación del Corán, lejos de inducir a la repugnancia y al cansancio en los seres humanos de corazón puro, por el contrario aumenta su dulzura.

El Corán manifiesta, además, tal frescura, juventud y originalidad, que aunque había vivido durante catorce siglos y había pasado por muchas manos, retiene su frescura como si recién hubiera sido revelado. Cada siglo ve el Corán disfrutar de una nueva juventud, como si él dirigiera ese siglo en particular. Del mismo modo, los eruditos de cada rama del aprendizaje, aunque ellos mantienen el Corán constantemente a su lado a fin de beneficiarse de él, y

4–6 de octubre de 2026 · Estambul

XIII Simposio Internacional Bediuzzaman

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