La cuarta: Allah hace Su existencia, presencia y protección perceptible de hecho a Su más débil e indigente, a Sus seres más pobres y necesitados, conscientes, que se apoyan en la gran necesidad de encontrar a su Maestro, Protector, Guarda, Quien Dispone. Es una consecuencia necesaria y esencial de Su clemencia Divina y Su compasión Dominante que Él debería también declarar su presencia y existencia por el discurso, desde detrás de los velos de la inspiración veraz –a modo de discurso Divino – a los individuos, de una manera peculiar a ellos y sus capacidades, a través del teléfono de sus corazones.
Él entonces contempló el testimonio de la inspiración y vio que si el sol, por ejemplo, tuviera conciencia y vida, y si los siete colores de la luz del sol fueran los siete atributos, en este sentido tendría forma de discurso a través de los rayos y manifestaciones encontradas en su luz. Y en esta situación tanto sus similitudes como sus reflejos estarán presentes en todos los objetos transparentes, y hablará con todos los espejos y objetos brillantes, fragmentos de cristal, burbujas y gotitas de agua, en efecto, con todas las partículas transparentes, de acuerdo con la capacidad de cada una; responderán a las necesidades de cada uno, y declararán la existencia del sol; y ninguna tarea será un obstáculo para cualquier otra tarea, y ningún discurso obstruirá ningún otro discurso. Esto es evidente.
Del mismo modo, el Discurso del Glorioso Monarca que siempre existió y siempre existirá, el Bello y Exaltado Creador de Todos los Seres, Quien puede ser descrito como el Sol siempre existente, se manifiesta ante todas las cosas, de manera general y completa, de una manera apropiada a su capacidad, como hace también Su Conocimiento y Poder. Ninguna petición interfiere con otra, ninguna tarea dificulta la realización de otra y ninguna orden se confunde con otra. Nuestro viajero entendió todo esto como evidente. Él sabía que todas aquellas manifestaciones, aquellos discursos, aquellas inspiraciones, por separado y juntos, evidenciaron y atestiguaron unánimemente la presencia, la existencia necesaria y la unidad de aquel Sol siempre existente el viajero entendió con una visión de certeza que se acerca al conocimiento de certeza.
En breve alusión a la lección en el conocimiento de Allah desde el Mundo de lo Invisible ganado por nuestro viajero inquisitivo, se había dicho en las Etapas Decimocuarta y Decimoquinta de la Primera Estación:
لَااِلٰهَاِلَّااللّٰهُ الْوَاجِبُ الْوُجُودِ الْوَاحِدُ الْاَحَدُ الَّذِى دَلَّ عَلٰى وُجُوبِ وُجُودِهِ فِي وَحْدَتِهِ: إِجْمَاعُ جَمِيعِ الْوَحْيَاتِ الْحَقَّةِ الْمُتَضَمِّنَةِ لِلتَّنَزُّلَاتِ الْاِلٰهِيَّةِ، وَلِلْمُكَالَمَاتِ السُّبْحَانِيَّةِ، وَلِلتَّعَرُّفَاتِ الرَّبَّانِيَّةِ وَلِلْمُقَابَلَاتِ الرَّحْمَانِيَّةِ، عِنْدَ مُنَاجَاةِ عِبَادِهِ، وَلِلْاِشْعَارَاتِ
