no rompen su orden, ni colisionan una con otra, ni se extingue su combustible. De acuerdo con la astronomía que estudias, para que nuestro Sol siga brillando, el cual es un millón veces más grande que la tierra y un millón años mayor que ella y es una lámpara y una estufa en la casa de huéspedes del Más Misericordioso, le haría falta tanto aceite como los mares de la Tierra y tanto carbón como sus montañas y mucha leña y madera serían necesarias en una cantidad igual a diez tierras para que no se extinga.
Y aunque sean más grandes y más perfectas que en este ejemplo, las lámparas del palacio de la Tierra en la ciudad majestuosa del universo, apuntan con sus dedos de la luz hacia un poder y una soberanía infinitos que iluminan al Sol y a otras estrellas sublimes como él sin combustible, leña, ni carbón, no permitiendo que se apaguen o ni que colisionen una con otra, a pesar de que viajan juntas a toda velocidad, a este nivel – por medio de medida de la ciencia de electricidad que estudias o estudiarás – todo ello testifica y hace conocer al Soberano, Iluminador, Director y Creador de la poderosa exposición del universo; todo ello Lo hace querido, glorificado y adorado.
“Y por ejemplo, toma un libro en el que cada línea está delicadamente escrita y en cada una de sus palabras está inscrita una sura del Corán
