Por ejemplo: Si un niño enfermo llama al médico: “¡Oh Doctor, míreme!”
El doctor responde: “Dime, ¿qué quieres?”.
El niño le dice: “Dame esta medicina”.
El médico le da la medicina que le pide, o le da otra que sea más conveniente para él, o bien no le da ninguna sabiendo que es perjudicial para su salud.
Así, Allah Misericordioso, que es Todo Presente y Que Todo Lo Ve, responde a las súplicas de sus creyentes. Mediante su presencia y respuesta Él transforma la melancolía de la soledad y el desamparo en la alegría de la unidad fraternal. Pero lo hace según su Sabiduría Divina, no por el capricho o por las inoportunas demandas del ser humano. Él le da lo que pide, otra mejor o no le da nada.
También, la súplica es una adoración. Los frutos de la súplica pertenecen al Otro Mundo. Las razones mundanas son los tiempos de las súplicas y adoraciones especiales. Por ejemplo, los rezos y las súplicas de lluvia son también actos de adoración. La sequía es el tiempo específico para realizar estas oraciones. No son para atraer la lluvia. Si se hacen solamente con esa intención, estas súplicas y oraciones no son sinceras y no son merecedoras de aceptación. La puesta de sol es el tiempo para el rezo del ocaso. El eclipse lunar y solar es el tiempo de dos oraciones particulares que se llaman ‘Salat Kusúf y Jusúf’. Es decir, al oscurecerse los dos signos luminosos del día y de la noche, Allah manifiesta
