valor mediante el arte de la virtud Divina y de las inscripciones de los nombres Divinos, las cuales llegan a manifestarse en él a través de la fe. La incredulidad quebranta dicha relación. Debido a esta ruptura el arte Divino se esconde. Su valor entonces, se reduce al de su material, y dado que la materia sólo tiene una vida transitoria, su valor queda reducido a la nada. Explicaremos este misterio mediante una comparación.
Por ejemplo: En las artes del ser humano, el valor de un material difiere del valor de la obra. A veces ambos valores son iguales, a veces un material vale más que la propia obra de arte y otras veces ocurre que un elemento de hierro, que vale cinco centavos se convierte en una obra de arte que vale cinco dólares. Quizás, a veces una obra de arte antigua vale un millón de dólares pero su material no llega a costar ni cinco centavos.
Como así una obra de arte antigua, si se lleva al anticuario, se expone y se anuncia con el nombre de su famoso artista podría venderse por un millón de dólares. Pero, si llevamos la misma obra a un mercado de chatarra, podríamos recibir cinco centavos por el valor del hierro con el que está hecho.
Así, el ser humano, es la obra perfecta del Creador Todo Poderoso y es el reflejo más sutil y milagroso de Su Poder, ya que había sido creado
